martes 23 de octubre de 2007
SANTA ELENA - GUARNE OCTUBRE 21 DE 2007
CRONICA
SANTA ELENA - GUARNE
Salimos a las 7: 15 a.m. del parque de San Ignacio, con un clima bastante frío que presagiaba que estaríamos bajo la lluvia toda la caminata; afortunadamente entre todos nosotros había buen ambiente y no estábamos dispuestos a dejarnos dañar el día por este pequeño detalle. Legamos 45 minutos después al parque del corregimiento, con un frío que se calaba entre los huesos y disfrutamos de un cálido desayuno al costado derecho de la Iglesia ya que estaban vendiendo aguapanela caliente, tortas de chócolo, empanadas y buñuelos, todo según el gusto del comprador.
Posterior a este refrigerio, procedimos a hacer el calentamiento y a colocarnos las capas pues la lluvia era inminente; luego tomamos la vía en sentido a Rionegro hasta el sitio Montevivo, en donde nos internamos por el camino propuesto para ese día hasta salir a la vereda San Ignacio, célebre por sus silletas. Después descendimos por el monte acompañados por el compás del agua que caía sobre nosotros de manera inclemente. Comenzaron las caídas, los tropezones y resbalones de varios de nuestros compañeros, quienes entre risas y chanzas asumieron el reto; hasta salir a un corte de pino que descendía hasta la quebrada, la cual atravesamos con un improvisado puente de un orillo del mismo árbol.
Continuamos la senda ya con ganas de almuerzo, pero a sabiendas de que el sitio que se había escogido para tan noble fin estaba inutilizado por la lluvia, de tal modo que decidimos caminar derecho hasta Guarne a pesar del hambre. Esta última etapa de la caminata me pareció la mejor, por que nos encontramos con la planta de tratamiento y la senda era divertida y extrema por los pasos sobre la tubería de salida de la misma, claro que en el último trayecto, la distancia y la altura del paso le complicaban la vida a mas de uno; pero afortunadamente salió a relucir una de las virtudes de un buen caminante: la solidaridad, de modo que, armados de valor, nos tomamos de las manos y procedimos a sortear el difícil paso hasta que lo coronamos y pudimos llegar a nuestra meta con la satisfacción del deber cumplido.
Felipe Sabas Rico
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